sábado, 8 de junio de 2019

¿Existe todavía el aragonesismo?

Habrán de venir tiempos en los que el aragonesismo de un lado y del otro, se de la mano en un respeto en la discrepancia, porque si no, no seremos nada. Quizás tan solo una sucursal de secano de los intereses de Madrid (...y Barcelona).
Las banderas no pueden tapar las demandas de clase; las derechas y las izquierdas existen, los sueños añejos y contradictorios tanto del peseá como de Costa y Miral seguirán pugnando en la reivindicación de su memoria; claro que no somos los mismos: el proletariado y los mercaderes tienen y tendrán querencias distintas; pero si nada subsiste, los unos y los otros se morirán de hambre con las alforjas vacías y la cara de vinagre, que decía la copla popular.
Tenemos el deber de dibujar zonas desarmadas o nuestras reivindicaciones propiamente aragonesas, morirán siendo solo tema de tertulia de un viejo café mientras nuestros hijos se rian de nosotros viendo la sextanoche y conciertos de reguetón.
El aragonesismo no es nacionalismo, ni venda en los ojos, ni exclusión. El aragonesismo no es historia de coronas ni tronos, hagamos una hoguera donde prendan alfonsos, ramiros y jaimes; el aragonesismo no es solo agua que chipie los acuerdos estancados de pantano y trasvase que siempre nos llevan a la divergencia y la discusión. El aragonesismo es demostrar que tenemos capacidad de convergencia para darnos lo mejor para esta tierra antes de que muera yerma de cultivos y personas.
Tras las últimas elecciones se me come el sobrealiento viendo como se reparten nuestros harapos en Madrid y como somos moneda de cambio en pactos inconfesables y es que como decía el abuelo desde tiempos a esta parte vamos camino de nada. En los pueblos el aragonesismo se abraza y se diluye en siglas imposibles, de un lado o del otro, lo puedo entender, es la manera de garantizarse el  ser escuchados en diputación. Lo que no entiendo es que termine por no quedar ni resquicio a diestra o a siniestra de opciones propias, y tan solo sobrevivan franquicias sin voz.
Nos hemos peleado, claro que nos hemos peleado, pero siempre sabiendo donde parar para que la niebla, las ocurrencias colaborativas y el hormigón no se coman a mordiscos el espacio de acuerdo que nos ha permitido ser una tierra envidiable. En fin, que se peguen ellos si les da la gana, nosotros vamos a echar una cerveza y a ponernos de acuerdo. "Pero que se habrán pensado esos tipos de madrid, así funciona la radio que no se puede ni oir" que decía Ixo rai.







sábado, 1 de junio de 2019

Una mañana entre Humet y Serrat.

Solo soy un ser un ser humano cantaba el gran Humet, solo soy un ser social influenciado e influyente en los demás; que manda y es mandado generando vinculos de poder y referencia. Me decido ir al dentista se me cuela una señora, le dedico una mirada inquisidora y me da con la revista. La amenaza que precede a la violencia, la agresión disfrazada de legitima defensa, todos encontramos razones que justifiquen el empujon con fines egoistas para colarnos en el metro a las nueve menos cuarto.
¿Quien nos hará más tibio el frio? ¿Quien nos protegera de las brujas cuando nos arañen los despertares de invierno? ¿Quien nos preparará el cafe negro que nos alivie los adentros? ¿Quien respondera los guasap del trabajo en esas mañanas en las que la resaca deja bolsas de infierno en el cerebro? A menudo yo me siento tan cansado como si de todas partes apuntaran hacia mi.
Algunas mañanas de este estío recien parido querría vivir al margen, que nadie requiriera mi toma de postura, que nadie demandara mi voto, que les fuera indiferente si anduviera recto o curvo, que perdiera los apellidos y el cargo. Dejarme llevar por la marea y que en el metro me metieran y sacaran al azar de estaciones con nombres sugerentes de la linea rosa: pinar del rey, mar de cristal y cosas así.  
Piensa en mi cuando no te llegue el sueldo a fin de mes, recuerda lo barato que nos salía la felicidad cuando follábamos en el suelo frio de tu casa por amueblar y sin embargo ahora exigentes queremos piltra de latex con dosel. Recuerda como quedaba envuelto el coche en el tul de nuestros alientos y tu sexo relamido por mis labios incomodo y receptivo en el asiento de atrás.
Creo que estamos tan vigilados que nos hemos hecho transparentes, tenemos tanto miedo a que nos tachen de extravagantes y delictivos que nos hemos hecho homogeneos. Somos demasiado condescendientes a que el Estado que vela por nuestros sueños instale cookies en nuestras cartas de amor. Todos somos presuntos delincuentes que entramos a robar calcetines en un supermercado del Rosellon, todos somos chivatos delatores de las sisas de los pobres y condescendientes con la comisión de mantenimiento de la cuenta corriente.
Entro en el quiosko, una vieja irreverente le monta un pollo a una joven dependienta con contrato temporal. O se larga de aqui inmediatamente,señora, o le calzo dos hostias,le digo, no sé si me ha entendido... y como todos somos valientes con los humildes y cobardes con los señores de corbata me mira con cobardia y se larga sin rechistar. La chica me devuelve el cambio y una sonrisa de color carmin que vale por un mundo en esta mierda de ciudad. No sé, pensé con una galantería derogada de cincuenton en ciernes, quien poblara los poemas que leas a escondidas, pero sí que sé que hoy te dejaré ser protagonista de los mios.
Y así bosteza perezosa la ciudad de un dia cualquiera, cuando el buitre de los horarios laborales entre tazas, tostadas y periódicos nos obliga a poner nuestro dedo para el control de la jornada de trabajo (todo ahora tan controlado como descontrolados nuestros sueños). ¿Quien fuera montero para tener aun telefonos en tinta azul a quien llamar escritos en el reverso del carnet de conducir? Vivo en paz, como de lo que gano y solo aspiro a ser ciudadano. Abro las ventanas del despacho a eso de las nueve, miro la agenda: a las diez asesoría, a las doce revisión del plan de acción, a la una canapé con los del ayuntamiento y te llamo por si quieres comer conmigo y hacer las paces por mi mala contestación de ayer.

viernes, 15 de marzo de 2019

Etapas, causas y consecuencias

Troceamos el tiempo en etapas como lonchas de jamón. Inventamos hitos, pintamos referencias, cerramos ciclos con la dificil esperanza de comenzar tiempos nuevos. Tenemos la esperanza de la lógica, la ilusión de que todo se repite y que lo incompleto tiende a cerrarase. Quizás buscamos bloques diferentes, leeemos con avidez listas de puntos porque nos sentimos cómodos previendo un fin estimado de antemano al comenzar. Cursos, periodos, trozos de tiempo a los que buscamos significado porque nos da miedo lo continuo y lo indefinido.
La falaz investigación de la causa y la consecuencia. la concurrencia de dos circunstancias no hace a la una causa de la otra. La mentira de causalidad de los guardias urbanos: imputando las consecuencias lesivas al que infringe la norma sin reparar en la definición del curso causal. Y es que los hechos se suceden en el tiempo y se anclan en nuestra consciencia. Hay momentos del ayer que perviven sin interrupción en nuestra culpa hasta el infinito. Momentos de placer que regresan para acodarse con nuestras ansias.
Y en esto pienso, cuando el cansancio me empuja a la noche.

viernes, 15 de febrero de 2019

Homogeneidad

Estamos cerrando espacios de minorías,pensamientos aislados,individuos sin grupo.
La transparencia nos priva de nuestras peculiaridades y nos obliga a una similitud indiferente. La corrección que nos homologa, el extravagante que rompe lo cotidiano, la replica como sustituto de la creatividad. Hay que chafar muchos güebos para hacer tortillas, quemar contenedores para pedir que  nos los apaguen, hay que pintar de colores la lluvia.


viernes, 25 de enero de 2019

¿Quien me ha recomendado a Amalfitano?

Me comenta Miguel que Amalfitano es el mejor personaje de 2666 con diferencia y aunque no se si creerlo, porque también me recomendo a Llamazares y me pareció un cargante, esta vez le voy a hacer caso porque me sirve de acicate para no dejar colgado al chileno. Y a estas horas me pregunto qué hace que descubramos o nos enganchemos a autores y libros que en la vida hubieras pensado leer.
Os soy sincero, la delincuencia ha pemitido que descubra libros que en la vida me hubiera comprado. Descargar un libro epublibre para probar, pillarlo en la biblioteca para ver a qué suena, ojearlo en los puf melosos del corte inglés, todo esto tiene su aquel, pero ir brujuleando por las cuevas de Ali baba tambien tiene su encanto.
Repaso el descubrimiento de autores que ahora son mis idolos y me hace gracia descubrir cuando les conocí. Probadlo. 
Recuerdo con mucho cariño mi descubrimiento de Gonzalez Ledesma a partir de la lectura del planeta de Crónica sentimental en rojo, luego le escuche en Negro sobre Blanco en un entrevista con Dragó hablando de El Pecado o algo parecido y ya me ganchó que decian en la traduccion latina del libro de la selva.
A Plinio, el de Garcia Pavón, lo descubrí porque en casa de mi madre habitaba lánguidamente en una balda el libro El reinado de Witiza y finalmente cai en sus brazos. A Montero Glez me lo decubrió el sr NaN un bloguero ilustrado que habita por los entornos del chicodelaconsuelo.
También hay gatillazos como Delibes que te los mandan leer en octavo de EGB, los odias a muerte como me pasó con Camino, y sin embargo , luego los retomas con El Hereje, un libro genial, y piensas a cuantas bolsas de ignorancia te han llevado tus prejuicios.

jueves, 24 de enero de 2019

Viktor Navorski

Cuando Viktor Navorski quisó presentar sus credenciales para llegar a los eeuu, en su pais, Krakozhia, estalló una guerra civil. Se quedo en medio, en el aeropuerto, sin pasaporte en vigor para entrar y sin posibilidad de volver a su anterior estado. Allí, solo y apatrida.
Se fue haciendo amigo de los empleados del aeropuerto que lo veían como un tipo simpático que nada malo les podía hacer. Para los jefes sin embargo, representaba un problema, tanto para los que llegaban como los que se querían jubilar, pero claro no se lo pueden cepillar a lo bestia, así que intentan distintas argucias como dejarlo sin comer, y otras varias mientras lo están constantemente vigilando por las cámaras a ver si lo pillan en un renuncio. Le van cerrando las distintas maneras de ganarse la vida y el va buscándose manera de ganársela y así van pasando cosas y cosas...


Llevo un tiempo que solo siento admiración por Viktor Navorski en este intermedio de estrellas despuntadas en el que me muevo. A un lado la jungla al otro la guerra civil y en medio, o en ninguna parte, la terminal en la que me cobijo a la espera de que se resuelva la encrucijada. Como decía ismael serrano hasta entonces nunca, me habían aterrado de esta forma los aeropuertos.

miércoles, 23 de enero de 2019

Soy un drogadizo de los libros

¿Quien dice que no se puede zapear leyendo? de siempre leo varios libros a la vez; paso de uno al otro, lo dejo abandonado y lo retomo luego. De repente me enganchó y me engullo paginas y páginas hasta llegar al final. Rara vez no termino un libro que empiezo. Varios abiertos en la tablet, otros en ebook, casi todos en papel amontonados sobre la mesa del despacho y la mesilla.
Abro las cuevas de ali baba que pueblan la red y me bajo cosas y cosas que en la vida podré leer. Por ello no dejo de comprar y compro libros en papel, recibo el circulo de lectores donde también caen un par de cada revista. Voy a las librerias de segunda mano, a los rastrillos y compro cosas dificilmente conseguibles. Luego está iberlibro, cuyo uso me he autorrestringido para no caer en la banca rota. Blogs y blogs que intento organizar en los ladillos de las bitácoras, otros blogs donde se leen cuentos e historias. El Jot down para los primeros domingos de mes. El tuiter donde favoriteo artículos largos... Tiempo me falta tiempo para ir de un libro a otro. Me falta tiempo para leer todo lo que me recomiendan, incluso lo que me desaconsejan para poder también yo dar mi opinión negativa. Me "endrogo" que diría mi abuelo con tanta palabra, eres un "drogadizo" de las libros, me diría.
 

Repasando sin mucho detenimiento: Tengo abiertos desde hace tiempo un par de libros de cuentos de Barnes que no me gusta mucho pero que en algún momento tendré que acabarlos (Al otro lado del canal y La mesa limon) me los recomendó Pseudo pero se me han hecho bola. Es devoción lo que siento por Plinio Apuleyo Mendoza y desde el verano tengo abierto Entre dos aguas que lo arranque con mucha fuerza pero luego me da miedo leerlo con desden (ya sabeis que a los libros que se leen mal se les borran las palabras). He empezado a Bolaño y su 2666 de las cinco historias acabo de terminar la primera, voy por la pagina doscientos y pico de las más de mil. Me recuerda mucho a Los detectives Salvajes que se me derritió entre las manos sin pena ni gloria. Hay un par de autores/psiquiatras a los que nunca sé si leo o releo porque siempre están a mi alrededor uno es Luis Rojas Marcos (Eres tu memoria y superar la adversidad) y el otro Castilla del Pino. En verano comencé El quijote en una versión digital con muchos y acertados pies de página, me cautiva el lenguaje tan peculiar, no tengo prisa y lo dejé en su primera vuelta a casa. También El cuaderno gris de Josep Pla traducido por Ridruejo que es una maravilla y me voy leyendo de vez en cuando un dia y al tiempo otro. No todo tienen que ser tochanas así que de relajo me leo un policiaco. Me leí Ritos de Muerte de la inspectora Petra Delicado que fue su excelente primero y he seguido por uno que le mandan penes a casa y que ahora no tengo ganas de buscar el titulo, lo llevo por mitad y como lo tengo en el ebook puedo leerlo en la cama sin despertar a la contraparte que se levanta a las cinco y media y no son cosas de bombillearla. Hablando de la parienta se ha terminado uno de Alejandro Palomas que le ha encantado, se titula Un amor, y por eso de no llevarle la contraria me lo he comenzado bajo amenaza de dejarlo si me sopla una sola palabra, voy por la cien, voy a toda prisa  para que no me espoilee (es superior a sus fuerzas no hacerlo). En el ordenador me leo El aroma del tiempo del filosofo Byung Chul han (El chulo jan para el Sr NaN y sus amigos) luego sigo con los libricos de historia (hay uno que me hace gracia que es Historia virtual de España, o algo así, recrean qué hubiera pasado si no hubieran sucedido determiandos acontecimientos y que yo recuerde así está la cosa, pero seguro que tengo empezado alguno más.

martes, 22 de enero de 2019

Apagar las ganas de escribir un rato

Apagar las ganas de escribir un rato. Entretener el cansancio antes de leer hasta dormir. Así, como el que ve un concurso de cocina antes de acostarse. Esa sensación nocturna de irse agotando que tanto me acompaña, no como estar cansado, sino más bien como estar gastado. 
El otro día estaba empachado de palabras, tantas que no podían salir y como no existe un laxante de ideas, me puse a desaguar en un papel versillos sin ton ni son, y empecé a escribír a lapiz una descripción a lo loco tan sobrada de adjetivos blanditos que se pegaban unas palabras con las otras sin poderlas separar. Era sobre la India y se lo leí a mi mujer como cuando eramos novios que me obligaba a  leerle los cuentos que escribía por muy malos que fueran.

Se echó a reir.
- ¿Qué te pasa no te gusta, no? 
- No te enfades, es que me sonaba a las mismas palabras de siempre, como si ya la hubiera leido mil veces y me ha hecho gracia.
- Es que igual me estoy gastando.
- No seas lloricas, simplemente no me ha gustado. No hagas un drama.

Escribimos para ser leidos, pero no creo que todo lo que escribamos tenga que ser leido. Solo tras escribir mucho, se escribe un poco. Y los diarios tienen la virtud de tamizar lo que nos pasa y solo quedarse la piedra gorda, la vida subrayada, la duda que resalta, la imagen con vocación de hacerse postal. El resto se escapa por el sumidero del dia a dia como si nada hubiera pasado. 

El diario hace de tamiz que solo perpetua lo que resalta. Qué va a quedar de estos días, en los que de los blog solo quedan reseñas efímeras y lamentos por la decadencia de los viejos blogueros. Quizá es que hemos perdido la transigencia hacia lo mediocre que es sin duda el camino inevitable hacia lo sublime y las jacenas que sostienen el peso de lo especial. Solo queremos dias de sol o dias de lluvia, no queremos dias marrones y aburridos como los de la canción.
Lamento mucho cuando las bitacoras que sigo dejan de escribir porque me imagino una renuncia silenciosa a la intrascendencia. Cuantas veces he dicho, no escribo porque no se me ocurre nada. Y es posible que ese momento sea quizá el que mas haya que escribir.

Yo al menos, este año he tomado la decisión de escribir más, cuando tenga menos cosas que contar.

domingo, 30 de diciembre de 2018

Juegos de amor en la edad tardía.


Un domigo cualquiera de otoño, el vermú que se alarga, el alcohol de mas, la tarde de añoranzas en una guisqueria de barrio y al final tan solos tu y yo, como antes,como siempre, sin más.

Me cuentas cosas de nuestros hijos mientras yo te relato mi desesperanza que me corroe como a los ratones el tiempo. Tu viajas a nuestros primeros descubrimientos de sexo compartido. Yo arrebujo tu cuerpo contra el mio, inhospito e inseguro. Te sugiero entre susurros recuerdos de mi inicio torpe de entonces. Nos reimos recordando nuestras manos de trapo, nuestros manoseos de coche, nuestros orgasmos sin aprender.

A veces, pocas veces como hoy, el sexo recordado da argumento a nuestros besos sedientos de ahora.  Viajamos a lo humedo, como reconociendo de nuevo nuestras manos, vestimos nuestros deseos compartidos con excursiones secretas a lo más profundo del otro y poniendo parentesis a tantos días de rutina derrotados en común, nos amamos hasta desbordarnos en esta tarde tranquila y añil.

sábado, 13 de octubre de 2018

me asombro cada mañana



Me asombro cada mañana. Reivindico aquel ser humano que fui. Me siento yermo. No podría decir que es un derrumbe, ni siquiera un venirse al suelo, quizás tan solo un cambiar de ritmo, mover el foco, salir de escena. El final de un cuarentismo romo. Saberse erosionado por la lija cotidiana que te gasta. Ya no sueño con frases encuadernadas, ya no me recreo en los caminos del Retiro vendiendo versos a un euro a parejas enamoradas; ya no quiero, por nunca, recitar lecciones de judicaturas en las salas excelsas del supremo.
Me siento un personaje de clase media, un provinciano sin pretensiones, un chupatintas en la corte de un rey corrupto entre medio de una cooperativa de farsantes y una cuadrilla de bufones enchufados como consejo de familia. Detesto y convivo con una piara de aduladores, con un sortilegio de sonrisas sin nada dentro. 
En mi casa se va el calor por las rendrijas. Llueve, arrecia afuera y dentro se respira la tibieza cotidiana en contrapunto con un atosigante relente de frio y escarcha. No sé como explicarte que te quiero, que mi desazón no se cura con besos ni con carantoñas sino con las palabras envolventes y la tibieza de escuchar amanecer juntos.
No comprendo lo que pasa, lo reconozco. No entiendo un mundo en conflicto. Solo sueño con un pueblo de lectores tranquilos en terrazas con cerveza en mañanas de domingo. Veo a demasiada gente aflojando mucho, a un paso de rendirse, renunciando a esa pelea que lleva a definirse. Demasiado eco escuchándose a sí mismo, demasiada carencia de compañía.
No me echeís en cuenta, no subrayeis mi desidia, no ratifiqueis mi congoja. Tan solo escuchadme, comentad si quereis, reid mis gracias. No penseis que lanzo por la ventana los pecios de mi naufragio de invierno, tan solo confiad, como yo, que en mi vida cuanto más me han herido más fuerte he salido. No reblaremos, tenemos aún la fuerza suciente para luchar por los sueños.